El superyacht management es la gestión delegada de un yate — técnica, tripulación, finanzas, conformidad normativa, seguros — a un gabinete especializado que actúa bajo mandato del armador. Un mandato completo cuesta típicamente de 72 000 a 360 000 € al año según el tamaño de la unidad, y convierte un activo complejo en una explotación documentada, auditada y previsible.
Esta guía cubre la disciplina en su conjunto: el alcance de un mandato, los tres modelos de gestión posibles, los costes, el contrato, y cómo elegir gestor — o cambiarlo. Para la definición precisa del oficio y de sus términos (ship manager, yacht manager, Company ISM), véase nuestro artículo dedicado al papel del gestor.
Qué cubre un mandato de superyacht management
Un mandato completo se articula en torno a cinco bloques operativos:
- Gestión técnica — mantenimiento preventivo y correctivo planificado, coordinación de las paradas técnicas y los refits, supervisión de astilleros y surveys de clasificación, reporting técnico mensual.
- Tripulación y MLC 2006 — reclutamiento, contratos de enrolamiento (SEA), nóminas y cotizaciones sociales según el pabellón, seguimiento de las certificaciones STCW, preparación de las inspecciones MLC.
- Finanzas y reporting — contabilidad de explotación de la unidad, presupuesto anual y seguimiento de desviaciones, cash calls documentados, contabilidad analítica por partida (tripulación, técnica, puertos, combustible).
- Conformidad ISM/ISPS — mantenimiento del sistema de gestión de la seguridad (SMS), auditorías internas y externas, designación del DPA y del CSO. Ambos códigos son obligatorios para los yates en explotación comercial de 500 GT o más.
- Pabellón y seguros — renovación de los certificados estatutarios, relación con el registro, suscripción y renovación de las pólizas H&M, adhesión a un club P&I, gestión de siniestros.
Lo que distingue a un verdadero gabinete de gestión de un simple coordinador de proveedores: acepta ser designado Company en el sentido del Código ISM, porta el Document of Compliance (DOC) y asume jurídicamente la responsabilidad de la explotación.
Tres modelos de gestión — y sus límites
1. La gestión por el capitán. El capitán acumula el mando a bordo y la gestión en tierra, apoyándose en la holding del armador, que porta el DOC. Es el modelo histórico del yachting, y funciona — mientras el capitán permanece. Sus límites son estructurales: ninguna redundancia (una marcha o un relevo borra la memoria de la unidad), ninguna infraestructura de tierra para nóminas, contabilidad o auditorías, y un conflicto de roles permanente entre quien ejecuta y quien controla.
2. El mandato parcial externalizado. El armador confía funciones concretas a un gabinete de gestión — típicamente el DPA externalizado, los códigos ISM/ISPS, a veces las nóminas de la tripulación — y conserva el resto en interno. Fórmula económica y modular, pero que fragmenta la responsabilidad: cada proveedor responde de su parte, nadie responde del conjunto, y los ángulos muertos se alojan en las interfaces.
3. El full management. El gabinete de gestión es designado Company ISM y cubre los cinco bloques bajo un mandato único. El armador dispone de una línea de responsabilidad única y de un reporting consolidado. Los límites son el coste — véase más abajo — y la dependencia de la calidad del gestor: una flota demasiado grande por su parte se paga en estandarización, una flota demasiado reducida en falta de experiencia.
Cuánto cuesta un yate bajo gestión
Para un yate privado bajo mandato completo, los honorarios de gestión se sitúan típicamente en las siguientes horquillas (sin impuestos, sin costes refacturados):
| Tamaño del yate | Honorario mensual | Honorario anual |
|---|---|---|
| 30-45 m | 6 000 – 10 000 € | 72 000 – 120 000 € |
| 45-65 m | 10 000 – 18 000 € | 120 000 – 216 000 € |
| 65-90 m | 18 000 – 30 000 € | 216 000 – 360 000 € |
| > 90 m | a medida | > 350 000 € |
Un mandato parcial (por ejemplo DPA + ISM/ISPS, sin tripulación ni técnica) desciende a 15 000 – 40 000 € anuales. Los costes operativos — salarios de tripulación, combustible, puertos, trabajos — no están incluidos en el honorario: transitan en pass-through con justificantes. Toda tarifa que mezcle honorario y costes refacturados debe hacer saltar la alarma.
El contrato de gestión: alcance, preaviso, reporting
La plantilla de referencia del sector sigue siendo el BIMCO SHIPMAN, en su edición 2024, adaptado al yachting mediante anexos. Sea cual sea el modelo elegido, cinco cláusulas merecen una negociación atenta:
- El alcance anexado — cada servicio incluido o excluido debe estar listado; la vaguedad del alcance es la primera fuente de litigios.
- La remuneración — honorario de gestión por un lado, pass-through por otro; las comisiones de compra y las retrocesiones de proveedores deben quedar contractualmente excluidas.
- El reporting — frecuencia (mensual en la práctica), formato, y derecho de auditoría del armador sobre la contabilidad de la unidad.
- El preaviso de resolución — dos-tres meses en la práctica del mercado; por debajo, la transición es precipitada; por encima, el armador queda cautivo.
- La cláusula de restitución — extracción completa de expedientes, registros e históricos al final del mandato, en un formato utilizable por el sucesor.
Elegir gestor — y cambiarlo limpiamente
Los criterios de selección están detallados en nuestro artículo sobre el papel del gestor: un número IMO Company Identifier verificable, una flota bajo mandato ni demasiado reducida ni pletórica, un DPA interno, una remuneración limitada al honorario de gestión, la independencia de proveedores y aseguradores.
Cambiar de gestor sigue una mecánica precisa: notificación del preaviso contractual, transferencia documental completa (certificados, histórico de mantenimiento, contabilidad, expedientes de tripulación), notificación al pabellón y reemisión de los certificados ISM a nombre de la nueva Company para las unidades afectadas. El punto más a menudo descuidado es humano: los contratos de enrolamiento de la tripulación se renegocian jurídicamente en el traspaso, y la MLC solo garantiza un mínimo — siete días de preaviso. Exigir la reemisión en condiciones equivalentes es una cláusula de gobernanza, no un detalle de RR. HH.; le hemos dedicado un artículo específico.
El yate como activo: el ángulo family office
Para un family office, la complejidad de la gestión de yates de lujo reside menos en la técnica que en la gobernanza: la unidad inmoviliza un capital comparable al de una empresa mediana, pero escapa a menudo a las disciplinas de pilotaje que se aplican sin discusión al resto de la cartera. El superyacht management profesional es precisamente la capa de responsabilidad que reintegra el yate en esa gobernanza: mandato claro, reporting regular, conformidad trazada, costes previsibles — y, con el tiempo, una transmisión preparada en lugar de padecida. Hemos desarrollado este ángulo en Gobernar el yate como un activo.
En la práctica
El modelo de gestión adecuado depende de tres variables: el tamaño de la unidad, la estructura de propiedad y el modo de explotación. Un primer yate en manos de una holding patrimonial pide un full management; una flota de 4-5 unidades bajo el mismo armador puede justificar un equipo interno; entre ambos, el mandato parcial se sostiene si es contractualmente nítido. En todos los casos, el contrato — alcance anexado, preaviso, restitución — vale más que el folleto. Para confrontar su situación con estos criterios, nuestra página de ship management describe nuestro propio perímetro de mandato, deliberadamente limitado a una flota reducida.
Fuentes
- SHIPMAN 2024 — BIMCO, contrato tipo de ship management
- ISM Code — Organización Marítima Internacional
- Maritime Labour Convention, 2006 — Organización Internacional del Trabajo